Como en
la Europa League, el Betis volvió a empatar a cero aunque mereció ganar el
partido. La falta de puntería, la lentitud en la elaboración del juego y un sol
de justicia fueron los protagonistas del encuentro.
Contrario
a lo que ocurrió frente al Valencia, la presión del equipo de Mel no fue tan
contundente y eficaz. Tuvo que tocar más la pelota porque el rival renunció a
ello e intentó conservar el punto desde el primer minuto, esperando a coger al
Betis en un renuncio para llevarse los tres puntos para Granada. Salvo en un
par de ocasiones mediada la segunda mitad, jamás el conjunto entrenado por
Lucas Alcaraz llevó peligro alguno en sus ataques. Fueron los verdiblancos los
que tuvieron más ocasiones de gol, pero la puntería se derritió bajo el calor
sofocante del mediodía en Heliópolis. Molina, Salva Sevilla, Cedrick y Verdú
tuvieron las más claras, pero no acertaron a meterla entre los tres palos. El
juego del equipo fue lento e impreciso, facilitando así la labor defensiva del
Granada. La entrada de Verdú dio más fluidez y verticalidad al ataque bético,
pero no fue suficiente para lograr la victoria.
El
jueves en Bilbao, ante un rival que ofrecerá más espacios y en un terreno de
juego digno de Primera División, tendrá el Betis la oportunidad de lograr la
victoria que hoy, por ser el que más lo intentó, debió conseguir.
LO MEJOR: la solvencia de la defensa
bética.
LO PEOR: las oportunidades falladas que
impidieron la victoria.
Me remito a tu artículo de hace unos días, "Aquí si hay playa". Es inadmisible jugar ahí.
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